sábado, 30 de septiembre de 2017

Conferencia General 187 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (RESUMEN)

Si te perdiste la Conferencia General o quieres tener u obtener otras ideas importantes que se te fueron en la trasmisión, aquí te dejamos nuestras ideas principales de cada discurso en todas las sesiones de conferencia, no olvides compartir con más personas a quienes seguramente estás palabras les ayudarán.


Sesión del sábado por la mañana

Sesión del sábado por la tarde

Sesión de Sacerdocio 

Sesión del Domingo por la mañana



viernes, 29 de septiembre de 2017

Conferencia General, ¿Sólo para miembros de la Iglesia?

La Conferencia General es sin duda un momento especial, esperado por muchos de los miembros SUD, es el encuentro con el mensaje que llegará a su corazón o alma y podrá ayudar a entender un poco más de la vida o incluso a modificarla.
Desde hace año y medio comencé a llevar una vida más apegada a la iglesia, esto implica no solo destinar el domingo para ir a la Capilla, leer mis escrituras o tener la noche de hogar, sino darle un sentido diferente a ésta. Provengo de una familia Católica que además de ser muy tradicionalista es muy apegada a lo que profesa, por lo cual no se me ha hecho de ninguna manera difícil.
Reconozco que los SUD tienen una vida llena de actividades pero estas también forman parte de una vida diferente del resto del mundo.

Cuando comencé a apegarme a la Iglesia, me extrañó el saber que existían las Conferencias Generales, que para los no miembros que me leen, son dos días (Sábado y Domingo) de la primera semana de Abril y de Octubre que se destinan para escuchar los mensajes que la Primera Presidencia de la Iglesia así como de las Autoridades Generales. En ellos se tocan temas actuales, problemáticas que nos llevan a pensar, repasar o actuar de una manera diferente. Pero, ¿Estos mensajes solo son destinados para los SUD?
La primera Conferencia General que pude escuchar, pensé sería difícil por no ser miembro, llevar poco tiempo asistiendo a los servicios y de conocer a los misioneros, ¿Qué podría yo entender? me preguntaba, pero algo extraño sucedió, por ciertas complicaciones olvidé la hora de la transmisión de ambos días, mi novio (en esos momentos, hoy mi esposo) me preguntó si había podido sintonizarlas por lo que me sentí un tanto angustiada, le contesté con la verdad y él como siempre respeto mi situación.

Esto me mantuvo inquieta, tenía unas semanas asistiendo a los servicios cuando me decidí escuchar la Conferencia General a destiempo, recordé el porque tuve la fortuna de conocer a mi hoy esposo (historia que en otra ocasión les contaré), me atreví a hablar con él gracias a un mensaje publicado por él en twitter de un mensaje de Conferencia General.

Aún sin ser miembro los mensajes de la primera Conferencia General (Octubre de 2013) que decidí escuchar cambiaron mi vida, en especial el mensaje del Presidente Dieter F. Uchtdorf "Vengan unansé a nosotros", ese mensaje parecía que despejaba dudas de la Iglesia, era como si el mismo Jesucristo me indicara que debía hacer, son tan especiales las palabras que con amor decía el Presidente que parecía que solo se dirigía a mi. Así para miles de personas que no son miembros de la iglesia habrá un mensaje, una palabra que puede llegar a cambiar sus vidas, agradezco a mi esposo por haberme recordado ese día de la Conferencia General.

¿Qué tanto estamos dispuestos a colaborar con el Señor en su obra misional? Somos todos misioneros, somos los encargados de llevar a las personas a encontrarse con el evangelio que no solo se puede hacer con los Servicios Dominicales, que maravilla tan grande es que podamos llevar a nuestros amigos no miembros de la Iglesia a una sola de las sesiones de la Conferencia General para que estos puedan sentir y testificar de las palabras del Profeta viviente y revelador, así como de las autoridades generales. No seamos indiferentes, este fin de semana puede ser el momento de ayudar en la gran obra misional invitando a no miembros y miembros menos activos a escuchar un mensaje que puede ser importante en sus vidas.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Terremoto 19 de septiembre de 2017, Una nueva oportunidad de vivir.

En 24 años no he sabido más de sismos en mí vida que algunos que sin duda me habían hecho sentir cositas en el estómago, que trataban de hacerme dimensionar lo que hace 32 años otros habían vivido, había pasado estos 24 años viviendo solo de recuerdos de los míos, mi familia, mis amigos y maestros que vivieron algo que yo no. 

Vivir la vida “normal” y en segundos sentir perderle es lo más espeluznante que he podido vivir, estar trabajando y de pronto tratar de salvarme, contar los segundos que sin duda se sentían horas, respirar agitada sin saber que hacer, pensar en los míos, llamar como loca sin tener éxito, no estar junto a mis familiares, no tener luz, no saber nada de nadie solo sentir las lágrimas rodar, como un niño que siente que le falta el abrazo de su madre porque tiene hambre o frío, quedar en shock pero luchar con el cerebro que trata de actuar como el adulto que crees que eres, fuerte, ágil y valiente pero que en segundos nos enseña lo frágiles, lo humanos, lo niños que somos. 

Pasan los minutos y la incertidumbre se apodera en el sentimiento espeluznante que recorre no solo a mí, sino a los muchos que están a mi alrededor, ver caos, respirar el miedo que emana de todos los que buscan la luz de saber que todo puede estar bien, el temor de los que creen todo perdido y también la intranquilidad de quienes con un “no pasa nada” creen sentir que todo volverá a la calma en un parpadeo. Comienza la serenidad a apoderarse tratando de dominar, pero tan quebrantable a la vez que al sonar el timbre de una llamada se rompe y se convierte en llanto al sentir que las de personas que amas comienzan a hacer su pase de lista, “Estoy bien hija”, “¿Cómo estás?, “¿Cálmate, como están tus hermanas?”, “¿Ya le hablaste a tú papá?”, “Cuídate mucho”, “Te amo”. 

Pasan los minutos y parece que los tuyos están bien, faltan algunos por confirmar, los datos funcionan y puedes whatsapear, ¡Qué maravilloso es poder tener algo que nos dé una señal!, pero de pronto se cae, sigues tu camino y ves que hay daños, muchos daños, comienzas a pensar no solo en ti ni en los tuyos, comienzas a sentir por otros, aquel sentimiento de tranquilidad vuelve a desaparecer, comienza la angustia, “¿Qué hago?”, “¿Cómo ayudo?”. “¡Háganse a un lado!”, “Cuidado”, “Ayuda”, “Retírese”, son los nuevos gritos que se escuchan, no hay luz, no hay tv. Se escuchan las radios de algunos autos que con un volumen alto ayudan a que otros podamos saber o tratar de dimensionar que paso en la CDMX, en el epicentro. Comienzan las dudas “¿Cuánto duró?”, “¿Dónde fue?”, “Dicen que se cayó la cúpula de la iglesia”, “Hay una guardería mal, se cayó el techo”, los rumores, las certezas todo es confusión. 

Por fin llega el Internet a cuenta gotas, más mensajes de la familia, todos bien, a Dios gracias pero, te dicen que la CDMX está mal, que esa ciudad hermosa que te ha cobijado desde el primer momento que naciste se ha vuelto un caos, que hay muertos, edificios desplomados, niños atrapados, ¡No puede ser!. El radio comienza a sonar, las noticias verifican algunos rumores, mi cabeza comienza a dimensionar, pero aún mantiene la esperanza, pasan las horas, ¡Por fin todos se reportan!, piensas como ayudar a los que están a tu alrededor, todo sigue siendo confuso. 

Es tarde han pasado casi dos horas, visitas a tus amigos cercanos, algunos no están, otros están bien, tratas de ser fuerte para ayudarles, pero te tiemblan las piernas aún del susto. Sigue transcurriendo el tiempo y es muy noche, no piensas en comer, tus pocas cosas de valor te acompañan y son tu tesoro, intentas olvidar, pero el intento es vano. 

Por fin prendes tu lap, puedes ver las noticias, quedas en shock y lo que no podías entender lo observas, sientes impotencia de estar lejos para ayudar, pides por los que han perdido sus casas, sus trabajos, a los suyos. Te duele su dolor, te sientes fatal, piensas que puedes hacer para ayudar, comienzas a pensar en miles, en millones. 

Llega la madrugada y no duermes, hasta que ya no puedes más, al cerrar los ojos solo pido que el sueño acabe, que al despertar el desastre no pase más, pero después de tres horas observas que la pesadilla es real, que tienes dos opciones, caer y llorar al deprimirte por sentir impotencia o salir a luchar con los otros que decidieron ayudar. Agradeces a Dios esta nueva oportunidad de vivir, esta nueva vida que te da y haces lo que puedes, ayudas en tu comunidad y vuelves a la realidad que nos invade, la catarsis es escribir, es tratar de cobijar a otros para que al leer puedan darse cuenta que no solo ellos han vivido este momento, que la única diferencia con algunos es poder tener a los tuyos con una gran misión el cambiar algunos aspectos de tu vida para valorar, para amar más, para volver a vivir y sentir lo que en segundos creíste perder. 

La fe en mi ciudad, en mis hermanos, en mi país no mueren, se vuelven el bálsamo para fortalecer el corazón que temblaba ayer y que hoy late en sintonía de empatía, de amor y de ayuda. Respiras hondo, vez al cielo y solo das gracias, volviste a nacer a los 24 años, a las 24 horas de que comenzó esto, porque es entonces cuando por fin vuelves a ser tú, pero no el tú del 19 de septiembre de 2017 antes de la 1:14, es el nuevo tú que no puede dejar de aprovechar la oportunidad maravillosa de vivir

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