Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young
El presidente Brigham Young, colonizador, estadista y primer gobernador de Utah, honró y sirvió a su gobierno. En julio de 1846, cuando los santos se preparaban para su jornada desde Iowa al Valle del Lago Salado, el gobierno de los Estados Unidos les pidió ayuda en la guerra contra México. Aunque el gobierno nunca había apoyado a los santos durante las dificultades que sufrieron en Misuri e Illinois, el presidente Young ordenó el reclutamiento del Batallón Mormón para ayudarle en esa guerra y prometió a sus integrantes que, si se comportaban correctamente, no habrían de participar en la lucha. Esta promesa se cumplió. Asimismo, el enlistamiento del Batallón Mormón otorgó algún dinero para ayudar a los santos en su éxodo hacia el Oeste norteamericano. Quinientos hombres salieron de los Campos de Israel en su afanosa marcha de más de 3.000 kilómetros hacia California y el Océano Pacífico. Refiriéndose a aquellos voluntarios, el presidente Young dijo: “Nunca recuerdo a esa pequeña compañía de hombres sin pensar, ‘Dios los bendiga siempre y para siempre’. Todo eso lo hicimos para demostrarle a nuestro gobierno que éramos leales” (DBY, 476). El presidente Young alentó siempre a los santos a ser leales a su gobierno, a obedecer sus leyes y a elegir a personas virtuosas y de integridad para los cargos públicos.

